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Cuando la inclusión y la exclusión caminan juntas en la escuela

Inclusión y la exclusión

Inclusión y la exclusión

Madalena Ferreira dos Santos

En pleno curso del año de 2026, todos los agentes escolares (desde colaboradores, profesores hasta gestores) tienen como respondida la cuestión de la necesidad de la inclusión de estudiantes con discapacidad en aulas de clases regulares, ya sea en escuelas públicas o privadas, considerando así todos los niveles a partir de la educación infantil hasta la enseñanza superior. Sí, todos, bebés, niños, jóvenes y adultos gozan del derecho de acceso y permanencia en los sistemas educativos.

La mirada propuesta aquí se dirige a algunos aspectos de esa inclusión en la práctica del día a día escolar. Un largo y exitoso recorrido fue trazado, resultando en derechos adquiridos y contenidos legales que establecieron y, con el paso del tiempo, garantizaron condiciones básicas para la efectivación de la inclusión escolar de estudiantes con discapacidad.

Hoy los sistemas educativos pueden ofrecer apoyo a la inclusión con la presencia de profesionales (profesor de AEE: Atención Educacional Especializada) que actúan dentro de la escuela para atención directa al estudiante, así como al profesor pedagogo y al profesor especialista. Esa actuación conjunta entre el profesor pedagogo, profesor especialista de área con el profesor de AEE amplía el alcance pedagógico de la inclusión.

Otra conquista es la posibilidad de que la escuela posea materiales pedagógicos específicos que atienden a los estudiantes en sus habilidades y auxilian en la realización de la adecuación curricular (cuando los contenidos curriculares son adaptados a las potencialidades de los estudiantes con discapacidad). Añadiendo que el trabajo del profesor regular de aula continúa en constante actualización en formaciones dentro de la propia escuela y otras ofrecidas por los sistemas de enseñanza y los cursos de matrícula optativa.

Entre otras realizaciones en pro de la educación inclusiva, las que fueron listadas aquí muestran un escenario favorable a la inclusión escolar. Pero no pueden encerrar esa reflexión sin llamar la atención sobre la realidad de escuelas que, incluso dentro de ese histórico actual, todavía presentan dificultades para hacer efectiva la inclusión, pues las conquistas no fueron garantizadas en la práctica. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que la garantía de matrícula, acceso y permanencia de estudiantes con discapacidad en las escuelas regulares es real, pero el día a día escolar requiere una construcción colectiva para la concreción de las leyes de inclusión.

A partir del propio sistema de enseñanza, gestores escolares y profesores; todos comprometidos en alcanzar las condiciones para la efectivación de la inclusión más amplia de esos estudiantes.Es necesario estar atentos a las solicitudes e informes que los profesores que actúan directamente con esos estudiantes presentan constantemente. Es necesario que las familias de esos estudiantes con discapacidad sean compañeras de la escuela. Es necesario que los informes rellenados por los profesores y enviados a las secretarías (secretaría de salud, secretaría de asistencia social) resulten en el fortalecimiento de esa red de apoyo al estudiante de inclusión, a su familia y a la escuela.

Para que sea posible afirmar que la inclusión fue realizada con éxito todavía es necesario excluir factores que insisten en atravesar ese camino. Entre los contenidos legales de derecho para la inclusión escolar de estudiantes con discapacidad y la realización de esa inclusión para todos los estudiantes están los poderes públicos con políticas educacionales de garantía, las secretarías, juntamente con las familias y profesionales comprometidos con el éxito de esa noble causa.

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