Educación dice que ha examinado todos los casos “minuciosamente” y que se han concedido a quienes «se ha constatado la aplicación de medidas de atención a la diversidad durante primero de Bachillerato y el primer trimestre de segundo»
Conchi García
Falta una semana para que se celebren los exámenes de la EBAU, la antigua Selectividad, y en Málaga todavía hay familias que están reclamando que a sus hijos, alumnos con necesidades educativas especiales, se les concedan la adaptación que, en la mayoría de los casos, significa contar con algo más de tiempo para completar las pruebas. Es el caso de Elisa Jiménez, otra madre que denuncia que la Delegación de Educación ha negado a su hijo, que tiene TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), poder beneficiarse de estas medidas. Su historia es similar a la de otros padres que, durante meses, han reclamado que sus hijos con autismo o dislexia pudieran contar con esos 30 minutos extra.
Su hijo fue diagnosticado con TDAH en octubre del año pasado, después de un año de trámites. Pero la historia comenzó cuando era pequeño, según cuenta su madre, que dice que «siempre ha habido sospechas». La primera vez que le dijeron que podía tener este trastorno, el niño estaba en Infantil. «Tenía cuatro años y a mi me chocó, es verdad que era un niño más inquieto… pero bueno, era pequeño», recuerda Elisa, que afirma que entonces ya lo llevaron para que lo evaluaran en Salud Mental, pero que le dijeron «que todavía no se podía diagnosticar». «Era pronto, y eso se quedó ahí», resume.
Lo que sucedió, según el relato de la madre, es que «el niño pasó toda su Primaria y su Secundaria como el típico alumno que pones en primera fila porque molesta». «Yo le decía a la profesora que cuando lo viera más inquieto, que lo mandara a dar un paseo o algo», comenta. Cuarto de la ESO lo cursó en Irlanda, y al volver a Málaga para empezar el Bachillerato, volvieron a ponerle sobre la mesa las palabras TDAH. Fue la tutora la que, según Elisa, le comentó que «sería interesante que lo miraran, porque se estaba saltando las preguntas, perdía la atención…».
Dice que entonces se puso en marcha otra vez. Pidió una nueva evaluación en el sistema público de Salud Mental en diciembre de 2024, cuando su hijo cursaba primero de Bachillerato, pero lamenta que el camino hasta certificar el diagnóstico fue largo, casi un año. Según precisa, la cita le llegó cuatro meses después, en abril de 2025, y ahí le hicieron un cuestionario y le dieron unos papeles que tenía que rellenar su tutora en el instituto, hasta la segunda consulta, en octubre del año pasado, en la que el diagnóstico de TDAH se hizo oficial. Su hijo empezaba entonces segundo de Bachillerato.
La adaptación se le ha estado aplicando en Bachillerato, pero ahora, para la Selectividad, el instituto le dijo en febrero que Educación no le había concedido esas medidas, que en su caso serían los 30 minutos adicionales y sentarlo en primera fila o, al menos, «que esté lejos de una puerta por la que entre y salga gente». La idea sería evitarle distracciones, según comenta su madre, que asegura que lleva meses enviando reclamaciones a la Delegación «y no he tenido ninguna respuesta». Se queja de la «inacción de la administración», de la «arbitrariedad» a la hora de aplicar las normas y de la «falta de discrecionalidad».
Desde la Delegación de Educación, al ser preguntados al respecto, se remiten a la normativa actualmente vigente reguladora de la Prueba de Acceso a la Universidad y de las medidas de adaptación para el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, es decir, el Real Decreto 534/2024, de 11 de junio, y la Circular de 4 abril de 2014, de la Dirección General de Participación y Equidad. En base a esto, fuentes de Educación señalan que «la determinación de dichas medidas se realizará, en su caso, en función de las medidas de apoyo educativo o de las adaptaciones que se aplicaron al alumno o alumna en la etapa educativa anterior, para cuyo conocimiento las administraciones educativas y los centros docentes deberán prestar colaboración».
Así, explican que se ha procedido a examinar «minuciosamente por parte de esta Delegación, si de la documentación académica y de los informes aportados por el centro docente, quedaba acreditado la existencia y medidas de atención a la diversidad aplicadas en el marco de la enseñanza de Bachillerato«, asegurando que «en todos los casos en los que se ha constatado la aplicación de medidas de atención a la diversidad durante primero de Bachillerato y el primer trimestre de segundo de Bachillerato, se han autorizado las adaptaciones en sede PAU». «En los demás casos, al no cumplirse los requisitos y al no considerarse una enfermedad sobrevenida, se han desestimado las solicitudes», han añadido.
Elisa afirma que desde la Delegación «han ido poniendo trabas al colegio» y que «hace dos meses dijeron que tenía que haber sido diagnosticado en la etapa anterior, y ahora de repente han cambiado el criterio y tiene que ser en la primera evaluación». Aquí, esta madre detalla que aunque el diagnóstico lo tuvo en la primera evaluación, «parece que el colegio no sube el último papel hasta enero -ya en el segundo trimestre-«. En cualquier caso, sostiene que existe una «indefensión» e insiste en que «el tema es que estos niños tienen el TDAH en el momento de la Selectividad, qué importa cuándo tuvo el diagnóstico». «No estoy pidiendo un riñón, sino simplemente unas medidas que están tipificadas en una ley», se queja.
Fuente: https://www.malagahoy.es/





